Derecho Penal

Derecho Penal Doctrinas Esenciales

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El derecho penal trasunta todo estado político social. A una sociedad de talante teocrático corresponde un código penal penetrado de la influencia religiosa. La apostasía, la herejía, la propagación del error excitan penas sañudas. Delitos imaginarios como la magia, la hechicería, la brujería, hijas de la superstición, atraen el rigor de las leyes. Ningún código moderno reprimiría al que abjurara de sus convicciones. A tiranía transcendería la persecución religiosa. Ningún gobierno osaría imitar la revocación del edicto de Nantes. A una sociedad asentada sobre el privilegio económico de los señores como el feudalismo cuadra la defensa extrema de la propiedad A grave delito tienen el abandono de la tierra por los labradores. A una sociedad organizada monárquicamente, cabe resguardar la majestad real, con tanto más celo cuanto más despótica sea la monarquía. Un gobierno democrático es solícito en el amparo de las libertades.

Se esmera en rayar delitos acogidos por un gobierno oligárquico. Lo que separa un gobierno auténticamente democrático de un gobierno apócrifo, desde el punto de vista penal, es cómo configuran los delitos. Mayormente los atañederos al orden público, a la prensa, a la libertad de trabajo, morigerados y circunspectos aquéllos, tanto como temerarios y avasalladores éstos. De consiguiente, grave error es reformar las leyes o componer códigos en épocas transitorias o en gobiernos pasajeros. Las más veces llevan la impronta de las querellas partidarias o de las pasiones políticas. Típico ejemplo de lo deleznable de estas construcciones jurídicas es el código penal español de 1928. Sancionado durante la dictadura de Primo de Rivera, al advenir la república se restaura, ligeramente retocado, el de 1870. El Código Penal es el termómetro político de las libertades.

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El derecho penal trasunta todo estado político social. A una sociedad de talante teocrático corresponde un código penal penetrado de la influencia religiosa. La apostasía, la herejía, la propagación del error excitan penas sañudas. Delitos imaginarios como la magia, la hechicería, la brujería, hijas de la superstición, atraen el rigor de las leyes. Ningún código moderno reprimiría al que abjurara de sus convicciones. A tiranía transcendería la persecución religiosa. Ningún gobierno osaría imitar la revocación del edicto de Nantes. A una sociedad asentada sobre el privilegio económico de los señores.. Libros jurídicos en Ecuador: Andina Ediciones

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